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El actor racional

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Gran parte de la teoría sobre la participación de los votantes se basa en teorías de elección racional.

Teoría de la Elección Racional[edit | edit source]

La teoría de la elección racional se basa en tres postulados básicos:

  • cálculo de los costos y beneficios: los actores son racionales, refiriéndose al concepto de racionalidad de Weber. Esto significa que los actores hacen cálculos de costo-beneficio. Siguiendo este cálculo, uno decide actuar y en el caso de comportamiento político este es el proceso que lleva a votar o no votar. La idea es que una fiesta podría maximizar nuestra utilidad individual.
  • maximizando la utilidad: somos actores racionales que actúan según cálculos de costo-beneficio. Esto tiene que estar relacionado con las teorías que enfatizan, por ejemplo, el papel de las emociones. Algunas personas contrastan una orientación racional de acción con una orientación afectiva o emocional. Se elegirá la opción que maximice la utilidad, de lo contrario no seríamos racionales.
  • importancia de la información: la información tiene una importancia en la epistemología en relación con el comportamiento humano y en la política. Para ser racional, y para ser racional debe calcular los costos y beneficios de las diferentes opciones de compra de acciones y luego elegir la que maximice la relación costo-beneficio, el actor debe contar con información transparente, clara y accesible. Una de las críticas a las teorías de elección racional es que la información es generalmente poco accesible y poco transparente.

Individualismo metodológico[edit | edit source]

Empíricamente, la teoría de la elección racional se basa en el individualismo metodológico, que puede definirse como un programa o agenda de investigación que propone ampliar o extender los principios de la teoría de la elección racional más allá de la ciencia económica neoclásica en la que tiene su origen.

Así, el individualismo metodológico busca explicar los fenómenos sociales a través de las acciones de los individuos. Por otra parte, el individuo constituye la unidad de análisis en las ciencias sociales y los fenómenos sociales se explican en función de los efectos emergentes resultantes de la agregación de los comportamientos individuales.

Ontologías en las Ciencias Sociales: Tilly[edit | edit source]

Tilly situó el individualismo metodológico en relación con otras ontologías que son otras formas de estudiar la realidad social. Según él, el individualismo metodológico difiere del individualismo fenomenológico, que es una forma de pensar que sitúa la explicación del comportamiento en la experiencia vivida por las personas. Contrasta el individualismo metodológico con el holismo (realismo sistémico) y el realismo relacional (análisis relacional). Para Tilly, las mejores explicaciones del comportamiento humano no deben buscarse en una perspectiva individualista, ni en una lógica holística, sino que deben explicarse de acuerdo con el realismo relacional.

Crítica del individualismo metodológico: Tilly[edit | edit source]

Según Tilly, empíricamente hay pocos comportamientos individuales que presupongan la maximización de la utilidad entre alternativas claramente definidas. En otras palabras, pocos comportamientos individuales parecen ajustarse a la presuposición de maximizar la elección entre alternativas claramente definidas.

Cabe señalar que la crítica de Tilly está dirigida a los críticos de la elección racional en su versión original. Los elementos que se supone que deben fijarse, como las preferencias y el cálculo de los resultados, en realidad varían e interactúan en el curso de la acción social. No se puede suponer que el actor toma decisiones que son externas al proceso de socialización política. Hay un tipo de fenómeno que no es lineal.

Una tercera crítica, según Tilly, es la falta de una explicación plausible de la cadena causal a través de la cual las decisiones producen sus efectos en la acción individual, en las interacciones sociales y en los procesos sociales complejos.

Crítica del Realismo Sistémico: Tilly[edit | edit source]

Tilly ofrece críticas para exponer su pensamiento, que es la idea de que es en las relaciones sociales donde hay que buscar explicaciones. Así pues, señala la falta de mecanismos causales sólidos y bien documentados que puedan observarse en funcionamiento.

Por otra parte, Tilly critica la prevalencia de explicaciones funcionales mal descritas en las que los acontecimientos, las relaciones, las instituciones o los procesos sociales existen porque cumplen ciertos requisitos del sistema en su conjunto.

Teoría de grupos[edit | edit source]

Primero, debemos volver a la teoría de grupos y a las teorías de grupos pluralistas. Esto consiste en que los actores son racionales, que los conflictos de intereses son la fuerza motriz de la acción política, ya sea individual o colectiva. Además, los grupos se movilizan para lograr intereses comunes, es decir, un grupo de personas tiene intereses comunes y, siendo racionales, los individuos se unirán para tratar de lograr un objetivo común. Estas son las teorías en las que se basan las teorías de los grupos de presión que datan de los años 40 y 50. Por último, el sistema político es permeable y responde a la acción colectiva.

Para la teoría pluralista de los grupos, los individuos que tienen objetivos e intereses comunes están lógicamente de acuerdo en crear y producir acciones colectivas. Según Olson, la acción colectiva es lógica pero también efectiva.

La paradoja de la acción colectiva: Olson[edit | edit source]

Para Oslon, no es cierto que los grupos de actores individuales con intereses y objetivos comunes se unan y participen en acciones colectivas para lograr sus objetivos e intereses comunes. Por el contrario, es precisamente porque los actores son racionales que no actuarán colectivamente porque la acción colectiva se considera un bien público caracterizado por la no divisibilidad y la no excluibilidad, es decir, los individuos no pueden ser excluidos de la producción o el uso de este bien público. Para Oslon, el individuo racional debe preguntarse por qué debe asumir los costos de la movilización cuando los beneficios pueden obtenerse sin siquiera movilizarse. Así pues, los actores racionales no participan en la acción colectiva. Esta idea se llama el problema del "free-rider".

Si esta lógica fuera cierta, no debería haber ninguna movilización colectiva. En esta teoría, es racional desde el punto de vista individual no movilizarse, pero esta racionalidad individual llevará a la irracionalidad colectiva. Sin embargo, todavía hay una acción colectiva. Olson, desde un punto de vista teórico, propone dos soluciones al problema del parasitismo, a saber, las sanciones para obligar y los incentivos selectivos, que es una ganancia individual que se da a cada individuo.

Lo interesante de esta teoría es que la acción colectiva puede considerarse como un subproducto de la búsqueda de ganancias individuales por parte de los actores racionales. La teoría de Olson es más aplicable a ciertos tipos de grupos y en particular a los grandes grupos. Los críticos han dicho que esta teoría se aplica sólo a ciertos tipos de acción colectiva que se basan más en los intereses.

Gobernanza de los recursos comunes: Ostrom[edit | edit source]

Ostrom ha publicado un libro que ve el problema de la acción colectiva, el dilema y la paradoja de la acción colectiva como una variante entre otros temas más generales que hablan de tres modelos diferentes: la tragedia de los comunes, el dilema del prisionero y la lógica de la acción colectiva. Existen varias soluciones, incluidas las propuestas por Olson, a saber, sanciones e incentivos selectivos. Ostrom propone una tercera solución, que son los acuerdos institucionales que podrían y deberían permitir crear normas de reciprocidad y solidaridad entre los actores, capital social creado entre los actores que puede explicar en parte por qué la gente se involucra a pesar de que existe esta tentación de dar rienda suelta.

Anexos[edit | edit source]

Referencias[edit | edit source]