Colonización, instituciones y desigualdades de desarrollo en las Américas

De Baripedia


Si bien la colonización, según el tipo de asentamiento, crea situaciones a veces favorables y a veces hostiles al crecimiento económico, a largo plazo la colonización induce desigualdades.

Hoy en día, entre América del Norte y América Latina, o durante la colonización, se está produciendo un tipo particular de asentamiento entre América del Norte y América Latina, en el que la diferencia de ingresos es de 1 a 5. Si retrocedemos en el tiempo y vemos el proceso a largo plazo, hay algo inducido por la colonización. El tipo de asentamiento colonial en América del Norte es más favorable al crecimiento económico a largo plazo que el tipo de asentamiento en América Latina.

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Una tipología de las economías coloniales americanas

Engerman y Sokolov son dos economistas, el primero es conocido por su trabajo sobre la economía de la esclavitud en los Estados Unidos, el segundo fue profesor de economía en la Universidad de California y fundador de un centro de historia económica, murió en 2007.

Es posible entrar en este esquema abriendo varias puertas. Hay una pregunta que estos dos autores se hacen cuando se proponen hacer una tipología para las Américas en la época de la colonización.

Esta pregunta es la del origen y la riqueza de la pobreza de las naciones? ¿Por qué el mundo está compuesto de países con diferentes niveles de desarrollo?

Esta es una vieja pregunta dirigida por Adam Smith, y esta pregunta lleva a otra: ¿qué se puede hacer para reducir la brecha de la riqueza?

Como economistas, siempre sacan a relucir lo que les interesa en las noticias: ¿qué se puede hacer para reducir las brechas de riqueza? De esta manera identifican y aíslan los mecanismos para ver cuál podría ser la solución.

El campo de investigación para responder a estas preguntas es el Nuevo Mundo, la América colonial con la siguiente peculiaridad: el número de países europeos que establecen colonias en América es pequeño, principalmente España, Portugal, Gran Bretaña y Francia. Se señala que, si bien hay pocos países colonizadores, en América hay muchas colonias, una multitud de colonias en un continente compuesto de regiones y un entorno natural y humano muy variado.

Básicamente, los criterios de diferenciación para establecer una tipología son criterios geográficos, climáticos, epidemiológicos y demográficos, ya que se refieren al entorno natural y humano.

Estos dos autores consideran que América nos proporciona una especie de laboratorio para comprender por qué algunas colonias de América tienen un mejor rendimiento económico que otras a largo plazo.

Así que en algún momento hay una divergencia, algunas colonias ampliarán la brecha y parecerán ser relativamente acomodadas, ricas y mejores que otras.

Este esquema propuesto es una línea causal con características de partida:

  • de las regiones colonizadas relacionadas con el medio ambiente natural y la demografía, es un enfoque por dotación factorial, por otra parte, estas son efectivamente condiciones iniciales.
  • las instituciones y la calidad de las instituciones están involucradas.
  • rendimiento económico.
  • ¿De dónde vienen las instituciones, cómo se forman y por qué se adoptan algunas instituciones para promover el crecimiento mientras que otras lo impiden?

Cabe preguntarse por qué el renovado interés en las instituciones en los años 90. ¿Por qué pensamos en su importancia para el crecimiento? para determinar sus orígenes? para entender sus mecanismos de reproducción y transformación?

Este renovado interés se debe a la sensación de que los factores económicos por sí solos están demostrando ser incapaces de explicar por qué las disparidades de los ingresos nacionales no sólo surgen sino que aumentan con el tiempo.

En este marco se tienen en cuenta factores económicos y otros determinantes del crecimiento:

  • factor de geografía
  • instituciones
  • Política pública
  • Historia que es una reserva de experiencias pasadas que puede inspirar estrategias de desarrollo para el futuro

Hay tres categorías principales de colonias americanas para las cuales la herencia no es la misma, y luego regresaremos y diremos un poco más sobre los criterios de diferenciación en los que se basa esta clasificación.

Los académicos tratan de simplificar el mundo que es muy complejo, una forma de simplificar las cosas para una mente racional es hacer una clasificación, pero cuando hacemos clasificaciones siempre hay casos límite como los estados del sur de los Estados Unidos o Argentina.

La primera categoría incluye las colonias del tipo fundado en el Caribe en el noreste de Brasil o en el sur de los actuales Estados Unidos, su clima y la naturaleza de su suelo se prestan a ciertos cultivos: azúcar, café, tabaco, algodón. La especificidad de estos cultivos es su alta rentabilidad comercial, que se garantiza mejor con el sistema de grandes plantaciones de esclavos.

La utilización de la mano de obra esclava puede explicarse por la virtual desaparición de las poblaciones indígenas, pero la utilización de la mano de obra esclava también puede explicarse por un factor económico. Son las importantes economías de escala que ofrecen algunos de estos cultivos comerciales, cuando se produce un aumento de las cantidades producidas correspondiente a una disminución del costo unitario de producción, hablamos de economías de escala, también hablamos de productividad de los factores.

La particularidad del sistema de producción de esclavos es que induce fuertes desigualdades en cuanto a la condición jurídica y los ingresos, y esas fuertes desigualdades conducen al establecimiento de instituciones.

Estas fuertes desigualdades de estatus e ingresos conducen al establecimiento de instituciones en esta primera categoría de colonias que protegen los privilegios de las élites de origen europeo, pero que privan a la mayoría de la población de origen africano de los derechos civiles y económicos.

Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 222.
Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 223.

A mediados del siglo XVIII, los esclavos negros representaban más del 70% de la población del Caribe y el 40% de la población del sur de los Estados Unidos y el Brasil. Este tipo de asentamiento es hostil al crecimiento económico a largo plazo.

La segunda categoría es la de las colonias españolas continentales, en particular México y el Perú, donde la práctica de los colonizadores hispanos de poseer tierras, ricos depósitos minerales y mano de obra autóctona a una pequeña élite europea o criolla dio lugar al establecimiento de vastas propiedades de tierra.

El colonizador español se apoyó en parte en las estructuras precoloniales con el sistema de encomienda, que daba a los conquistadores comunidades indígenas de las que podían extraer mano de obra que se perpetuó más allá de su prohibición formal a mediados del siglo XVI. Es un sistema que fue abolido bastante pronto, pero que aún se perpetúa. A partir de la segunda mitad del siglo XVI, España reforzará el sistema inca de trabajo tributario, que es la mita de someter a las comunidades de las aldeas indígenas a un cupo de trabajadores temporales empleados en minas y plantaciones.

Las sociedades coloniales creadas por este tipo de asentamiento se basaban en instituciones autoritarias y extractivas que permitían a las élites explotar los bienes indígenas que estaban sujetos a los grandes terratenientes mediante una serie de vínculos de dependencia. A mediados del siglo XVIII, la proporción de negros en las colonias hispanas orientales era inferior al 10%.

Una de las características generales de las colonias es el tamaño numérico de la población amerindia superviviente. La población a la llegada del colonizador europeo está en el rango de 40 a 67 millones, esta población está diezmada por la dureza de la conquista, el choque microbiano, los trabajos forzados, los trastornos sociales y culturales, esta población se reduce entre 5 y 6 millones.

Existen diferencias por zonas, si consideramos las zonas caribeñas y tropicales como México, la despoblación es rápida y casi total, en cambio, a la disminución demográfica de estos territorios densamente habitados de los imperios azteca e incaico le siguen fases de recuperación cuya intensidad y ritmo varía de una zona a otra en América Central y del Sur.

Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 221.

A finales del siglo XIX, las poblaciones amerindias se encontraban en el imperio español continental, que constituía el 55% de la población total. El colonizador se ayudará a sí mismo en el lugar en las áreas donde hay una capacidad de la población para recuperarse del choque.

La tercera categoría incluye muy específicamente las colonias situadas en el noreste de los actuales Estados Unidos y Canadá. Básicamente, estamos viendo una franja costera del Atlántico.

Es un tipo de asentamiento basado en un tipo de asentamiento agrícola europeo. ¿Cuáles son los factores iniciales que hacen posible este tipo de acuerdo?

No hay perspectivas, como en América Central o en los Andes, de saqueo de metales preciosos, por lo que existe un desfase de un siglo entre la colonización al sur del Río Grande y el norte, donde los suelos están densamente dotados y permiten rendimientos altamente remuneradores de los productos tropicales. En el norte, estos suelos son inadecuados para la plantación de productos tropicales altamente remunerados que favorecen la explotación de la tierra por los pequeños agricultores y sus familias.

En estas pequeñas estructuras, no hay economías de escala al principio que permitan obtener beneficios muy altos. También hay un flujo continuo de inmigrantes europeos que forman granjas relativamente pequeñas que están distribuidas más o menos uniformemente.

El establecimiento de un asentamiento europeo en América del Norte se ve facilitado por la bajísima densidad de población acentuada por el choque epidemiológico, por el exterminio y el retroceso al centro y al oeste de los Estados Unidos que sufren los nativos americanos. Se considera que la densidad de asentamiento es de alrededor de una persona por kilómetro cuadrado.

En la víspera de la llegada de las mujeres europeas a lo que hoy es Estados Unidos, la densidad de población era de alrededor de una persona por kilómetro cuadrado. Se trata de un umbral extremadamente bajo, pero es característico de estas sociedades de cazadores, pescadores, recolectores, en otras palabras, no hay agricultores.

La falta de cohabitación entre la población y la inmigración hace que la población indígena se derrumbe, sea expulsada y, si es necesario, exterminada. Esto juega a favor de un colono blanco, y esta ausencia se ve facilitada por el hecho de que una gran parte de las sociedades indígenas no americanas no están formadas por agricultores. No hay competencia con los productores locales, ni en el mercado de la tierra ni en el de los productos agrícolas.

Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 220.

En la Tabla 10, vemos cuánto cambió esta composición entre 1600 y 1800, cuando estos primeros asentamientos europeos cambiaron totalmente la composición de la población. La proporción de europeos cercanos a 0 a principios del siglo XVIII alcanzó el 80% en 1800, y los pueblos amerindios que eran los habitantes de esta zona en 1600, su población se redujo del 2% al 3%.

Todos los ingredientes presentes se encuentran a principios del siglo XIX en Australia, que es una entidad fuera del marco geográfico y cronológico de la tipografía de las Américas.

Las características originales de las regiones donde se establecieron los asentamientos europeos son las colonias del tercer tipo, las características iniciales seleccionadas favorecen la constitución de sociedades coloniales con una redistribución menos desigual de la riqueza, con el establecimiento de instituciones políticas menos autoritarias, con la aplicación de políticas más orientadas al crecimiento y con un mayor potencial de desarrollo que en las otras dos categorías de la tipología. En las colonias del tercer tipo, hay dos comunidades: los amerindios y los africanos que están excluidos de las ventajas de las que disfrutan los europeos, las colonias de asentamiento europeo están hechas por y para los inmigrantes blancos. Los indios americanos y los africanos están excluidos de los beneficios que disfrutan los europeos, pero estas dos comunidades representan una fracción mucho más pequeña de la población total que en las colonias de América Central y del Sur.

En 1759, los nativos americanos y africanos representaban alrededor del 5 por ciento de la población norteamericana.

En Carolina del Norte y del Sur, Virginia y Maryland, estos estados son un caso intermedio en el que inicialmente comparten rasgos comunes con otras economías de esclavos del Nuevo Mundo, pero eventualmente se embarcan en un camino de desarrollo cercano al del norte de los Estados Unidos y el Canadá.

Para tratar de comprender dónde se pueden ubicar las colonias del sur de los Estados Unidos, hay que hacer una comparación con las colonias británicas del Caribe, también conocidas como las Indias Occidentales.

Existe una diferencia de destino entre el sur de los Estados Unidos y las Antillas Británicas. Hoy en día, estas regiones no se parecen en absoluto, como ya se observó durante la fase colonial.

La divergencia del destino puede explicarse, en primer lugar, por la naturaleza de los productos que se cultivan allí. Desde el momento en que se favorece el medio ambiente, la geografía, la naturaleza del suelo y la naturaleza de los productos cultivados es un enfoque determinante, pero hay otras condiciones como las condiciones de partida, las instituciones, las políticas públicas, etc.

Hay otras condiciones como las condiciones de partida, las instituciones, las políticas públicas, etc. En las condiciones de partida, hay condiciones objetivas, una de las diferencias radica en la naturaleza de los productos cultivados, las Antillas es el azúcar, el desarrollo de la caña de azúcar en las Antillas requiere en primer lugar inversiones considerables en tierras, en mano de obra y en su refinado, las plantaciones de azúcar son un gran negocio.

El uso extensivo de mano de obra esclava le da a este tipo de plantación su carácter único. Este tipo de cultivo está cambiando la composición demográfica. En la primera fase del asentamiento colonial la población se asemejaba a la de la América Occidental británica, es decir, inicialmente había más europeos que africanos, pero con el azúcar a mediados del siglo XVIII los africanos representaban el 85% de la población total de las Antillas Británicas, relegando al 13% a los europeos que, un siglo antes, habían constituido un tercio de la mano de obra.

Por otro lado, la población negra nunca será mayoritaria en las colonias continentales del sur. En la víspera de la declaración de independencia de los Estados Unidos en 1776, el sur tenía una población de 1,2 millones de habitantes, de los cuales el 37% eran negros.

La única parte del sur que tiene una situación específica en el Caribe es la zona costera de Carolina del Sur y Georgia, donde los negros son mayoría, o sea el 70%, pero en la zona costera de Carolina del Sur y Georgia vive sólo una décima parte de la población del sur. En todas partes, la población europea es entre el 60 y el 85% de la población.

En el sur, en promedio el 37% son negros, con la excepción de la zona costera de Carolina del Sur y Georgia, pero no representan gran parte de la población total del sur, que es del 10%. En el 90% del sur, los europeos representan entre el 60 y el 85% de la población total, lo que se debe principalmente a la naturaleza de los productos cultivados.

En primer lugar, hay que destacar otro elemento, que es el tamaño de las granjas. El sistema de explotación en el sur es la esclavitud, pero hay diferencias en la constitución de la población.

El tamaño de las plantaciones depende de los tipos de cultivos, y las grandes economías de escala que ofrece el cultivo del azúcar llevan a la especialización de la producción en grandes unidades en plantaciones de hasta 400 hectáreas donde trabajan más de 400 esclavos, convirtiéndose en la norma en la mayoría de las Antillas en el siglo XVIII.

Existe un sistema de producción que proporciona a los grandes cultivadores ingresos suficientes para que puedan disponer de costes gratuitos: para sus necesidades de bienes y capitales, recurrirán a canales y agentes externos en lugar de locales.

El gran cultivador antillano es lo suficientemente rico como para poder vivir en la Francia metropolitana y alimentar sus ambiciones de progreso social.

En otras palabras, alrededor del cultivo de azúcar no hay actividades económicas complementarias in situ, los bienes se importan, el capital viene de fuera, el propietario está ausente y vive una gran vida fuera de su plantación y de la isla, no tiene una mentalidad de residente.

En cambio, el sur de los Estados Unidos representa una situación diferente en lo que respecta al cultivo del tabaco, que se ha establecido en Virginia y Maryland, pero no se presta tan bien a las economías de escala. También en Virginia y Maryland en el cultivo de tabaco, las unidades de producción son generalmente pequeñas. En Virginia y Maryland en el cultivo de tabaco, las granjas y unidades de producción son generalmente pequeñas, operando con pequeños grupos de esclavos de alrededor de diez.

En esta parte del sur, donde los blancos son mayoría, la producción de tabaco para exportación no fue dominante hasta el siglo XVII. El azúcar se convierte en un monocultivo, es tan rentable que no vale la pena el costo de hacer algo por el lado, por otro lado, la extensión del cultivo del tabaco dará paso a una diversificación gradual, el tabaco dará paso gradualmente a los cereales y a los productos forestales.

A partir de cierto punto, hay una diversificación que prevalece sobre la especialización tanto en las colonias del sur como en las del norte.

La única excepción a esta regla es el país arrocero de Carolina del Sur, cuyo cultivo sólo es rentable a gran escala, como en el caso del azúcar, que requiere grandes inversiones y el empleo de un gran número de trabajadores esclavos. Las plantaciones de arroz de Carolina del Sur son tan grandes como las de América del Norte.

A diferencia de los magnates del azúcar, los magnates del arroz no están ausentes; gastan una gran parte de sus ingresos localmente.

El algodón apareció a finales del siglo XVIII y a finales del siglo XIX desde Carolina del Sur hasta Alabama en términos bastante similares a los de los cultivos de exportación del período colonial. La mayoría de las plantaciones de algodón son mayores que las de tabaco, pero menores que las de arroz y azúcar, porque las plantaciones de algodón, en comparación con estas últimas, son menos favorables a las economías de escala.

El dueño del algodón tiene una mentalidad de residente.

Sin comparación, no se pueden identificar las características. Es porque hemos trazado paralelos con las Antillas que han surgido ciertas peculiaridades del sur de los Estados Unidos:

  • las unidades de producción son más pequeñas en el sur de los Estados Unidos.
  • Los blancos superan a los negros.
  • la diversificación triunfa sobre la especialización.
  • la mentalidad residente de los cultivadores del sur de los Estados Unidos los involucra en una actividad económica regional en la que participan activamente.

Es posible establecer un vínculo entre el tamaño de las unidades de producción y la composición de la población: la gran plantación, es decir, la gran plantación de azúcar, es el continente del arroz de América, la gran plantación es el enemigo del pequeño hombre blanco.

Los cultivos de caña de azúcar y arroz reducen el atractivo de las Antillas y Carolina del Sur para los emigrantes europeos de circunstancias modestas. Hay una forma particular de organizar la producción en estas dos áreas: los trabajadores contratados o también los sirvientes contratados y el petit colonat.

Es un sistema que se usó para poblar América, especialmente y sobre todo las colonias británicas. Se trata de trabajadores que, por contrato, renuncian temporalmente a su libertad durante 4 a 7 años con la esperanza de mejorar su suerte en un nuevo país al que emigran. La mayoría de ellos son jóvenes, deudores o forajidos.

Se venden a un terrateniente que, a cambio, proporciona ropa, comida y alojamiento durante la duración del contrato. Al final del contrato, los sirvientes son libres de establecerse donde deseen.

El hecho es que la mayoría de los trabajadores contratados se volverán muy reacios a someterse a las dificultades del trabajo reglamentado y regulado de la gran plantación. Las condiciones para los trabajadores de las grandes unidades de producción son extremadamente duras.

Estos trabajadores no se dedican a la gran plantación, mientras que el pequeño colono no puede competir con los grandes plantadores en los cultivos de azúcar y arroz, donde se requiere un gran pago inicial.

Dependiendo de la zona, el asentamiento es realizado por diferentes grupos humanos. En las Antillas, hay una afluencia masiva de cautivos negros que traen consigo enfermedades mortales del África tropical como el paludismo y la fiebre amarilla, lo que hace de estas dos regiones las zonas más insalubres de América, lo que impulsa a los pequeños colonos y migrantes contratados a reasentarse en América del Norte.

Existe un movimiento de migrantes europeos que son atraídos inicialmente. La gran plantación es enemiga de los emigrantes, pequeños colonos y trabajadores contratados que dejan estas áreas para establecerse en las colonias continentales de América del Norte.

Por otra parte, las condiciones insalubres de las Antillas pueden explicar el ausentismo de los plantadores que saben que residir en sus tierras equivale a aceptar una disminución de su esperanza de vida. Los esclavos son obligados a vivir y trabajar donde los europeos no quieren ir.

Esas consideraciones no serían posibles si nos limitáramos a un estudio de caso. A diferencia de las Indias Occidentales, los dueños de esclavos son en la mayor parte del sur de los Estados Unidos una minoría entre la población blanca. En otras palabras, no existe en el sur de los Estados Unidos lo que podría llamarse el dominio social de los plantadores, al menos en el sur de los Estados Unidos ese dominio social que existe está atenuado.

Es sobre la base de un criterio demográfico, la composición de la población y el peso de los diferentes grupos que podemos hacer tales evaluaciones.

Si nos involucramos en la economía de la región y echamos raíces, entonces podemos hablar de un proceso de americanización o creolización. Es básicamente porque los plantadores del sur de los Estados Unidos se están americanizando que se están uniendo al norte en un momento en que juntos quieren separarse de Inglaterra.

Hay un proceso de arraigo, de americanización, lo que significa que estos americanos querrán emanciparse y, sobre todo, ya no pagarán impuestos a los británicos.

Por otro lado, en las Antillas, que es una sociedad dominada por los grandes plantadores, pueden permitirse no estar allí. Mi cultivo de azúcar genera tales beneficios que podemos especializarnos demasiado, hablamos de monocultivo.

Cuando las trece colonias norteamericanas juntas declararon su independencia unilateralmente en 1776, podrían haberse unido a las colonias británicas de las Indias Occidentales. Por el contrario, los plantadores de las Indias Occidentales Británicas no se unieron, no siguieron a las trece colonias en el camino de la independencia.

Los plantadores no se unen a las trece colonias porque temen, son una gran minoría que teme por su seguridad y prosperidad si se separan de la madre patria. Básicamente, estos plantadores ausentes no están creolizados, no se consideran americanos.

Se han mantenido en el fondo de los europeos y como tales no pueden renunciar al vínculo con la metrópoli. Son estos lazos los que los mantienen en su lugar, mientras que en el sur de los Estados Unidos hay un proceso de potenciación a nivel de las economías regionales.

Eventualmente, las colonias del sur de los Estados Unidos tendrán un destino compartido con los estados del norte de los Estados Unidos.

L’approche par les dotations factorielles (factor endowments)

L’approche qui privilégie les conditions initiales privilégie les dotations factorielles nous interroge sur ce que sont les conditions initiales.

Les conditions initiales sont façonnées par la géographie et l’histoire. L’objectif à atteindre pour le colonisateur est se saisir l’opportunité, surmonter des défis. Le colonisateur a des schémas, un modèle, l’idée d’une colonie idéale.

Toutefois, cela ne fonctionne pas. L’idée est qu’il y a un écart entre ce que le colonisateur veut faire et ce qu’il a comme projet en tête privilégiant un modèle et s’appuyant sur ce qu’il connaît. Lorsqu’ils arrivent, ils découvrent quelque chose qui ne ressemble pas, alors apparait un écart.

Chaque fois que l’on voit apparaitre au départ, au moment où l’on choisit un type d’implantation, on est obligé de modifier ses plans. On note, entre le type d’implantation effectif et ce qui a été imaginé au départ, un écart qui fonde la pertinence de l’approche qui privilégie les conditions initiales.

Les conditions initiales sont le milieu naturel ainsi que le poids des hommes et la densité de peuplement.

Quelque chose d’inattendu est le rapport homme – terre, nous sommes dans le domaine colonial britannique du XVIIème siècle. En Grande-Bretagne, il y a une situation selon ce critère de peu de terre pour beaucoup d’hommes.

En revanche, lorsque les apprentis colonisateurs britanniques arrivent en Amérique du nord, ils trouvent une situation inverse avec beaucoup de terre pour peu d’hommes ce qui n’avait pas été anticipé.

Il faut retenir deux zones qui sont la Nouvelle-Angleterre, c’est-à-dire le Maine, New Hampshire, Rhode Island, Connecticut et les middles colonies qui sont le New Jersey la Pennsylvanie et le Delaware.

Se constituent des sociétés peu hiérarchisées où la terre revient à des colons libres la travaillant. Rien ne laissait présager cela. Au départ, la couronne britannique qui n’assure pas elle-même la colonisation de son territoire, va accorder par charte royale des concessions soit à des firmes privées soit à des nobles anglais. Ce sont des concessions de plusieurs millions d’hectares.

Sur ces millions d’hectares concédés, les nobles anglais ont droit de souveraineté et l’exploitation des terres est confiée à une main-d’œuvre immigrée. Le projet initial est de transplanter en Amérique du Nord le système seigneurial métropolitain, le colonisateur veut reproduire ce qu’il connaît.

Cependant, l’abondance des terres par rapport à une main d’œuvre qu’elle soit Indienne ou émigrée par rapport a une main d’œuvre numériquement faible ainsi que l’absence d’économies d’échelle qui interdit de faire des profits élevés, ces deux éléments vont se combiner pour engendrer un rapport de force favorable aux petits colons.

Les petites colonies, compte tenu de ce rapport de force, ont un accès facilité à la terre et accroissent la possibilité d’ascension sociale. Ce n’est pas que les compagnies privées à charte ou les nobles anglais ont essayé d’aller à l’encontre de ce processus d’ouverture et de démocratisation, mais ils ont échoué.

Penn's Treaty with the Indians, by Edward Hicks


William Payne est le fondateur de la colonie de Pennsylvanie en 1682. Il se voit attribué un territoire dont la superficie équivaut à la superficie de l’Angleterre, de surcroit, Payne, qui est à la tête d’une immense fortune est incapable d’empêcher la naissance d’une société égalitaire de petits propriétaires. Ce qui prime sont les conditions initiales, il faut tenir compte du rapport homme – terre qui est différent. Le même processus à lieu au Canada français où il y a une tentative d’introduire un système seigneurial de propriétaires de la terre qui échoue pour faire place à des exploitations et des petites structures familiales tournées vers la production céréalière.

Au départ, le plan était de mettre en place en Amérique du Nord des sociétés aussi inégalitaires que les sociétés européennes faites de privilèges et de hiérarchies strictes. L’écart entre l’idéal de colonies et les implantations effectives fonde la démarche qui privilégie les conditions de départ.

La Géorgie est située dans le sud-est des actuels États-Unis et constitue avec les deux Caroline du Nord et du sud ce qu’on appelle le lower south. Ses fondateurs sont un célèbre réformateur social, un petit groupe de marchands ecclésiastiques anglicans et des hommes politiques. Les fondateurs de la Géorgie sont des hommes de bonne volonté, mais idéalistes. On va voir apparaitre un écart, ils ont en tête quelque chose de saugrenu. La fondation de la Géorgie date de 1732, cette fondation donne lieu à un débat sur l’utilité de l’esclavage en tant qu’institution, c’est-à-dire que les fondateurs de la colonie pensent qu’ils peuvent se passer de l’esclavage.

Au fond, le projet est élaboré afin que l’on puisse se passer de l’esclavage alors que la Géorgie côtoie la Caroline du Sud où il y a un système de grandes plantations, la culture du riz est prospère et enrichit les planteurs, d’autre part les noirs surpassent en nombre les blancs.

Il y a un projet qui est d’offrir une opportunité à des immigrants qui en Grande-Bretagne sont mal lotis afin de se sortir de la précarité et du chômage. En fait, le projet initial du groupe fondateur de la Géorgie est de fournir à la Grande-Bretagne certaines matières premières en développement dans la colonie des cultures de type méditerranéen comme la vigne, le murier à soie et le chambray.

Ce sont des types de culture totalement inadaptée au milieu, mais en choisissant ces types de culture, ils ont l’idée de ne pas avoir recours à une main d’œuvre servile obtenant en 1735 du parlement britannique d’interdire l’esclavage dans le nouvel établissement. Cette décision sera combattue par un groupe de colon dont l’argumentation ne fait appel ni à la morale, ni à la religion, mais au bon sens. Les opposants à la loi d’interdiction soutiennent que le projet économique et social conçut pour la Géorgie par les fondateurs et irréalisables compte tenu des conditions géographiques et climatiques de la Géorgie.

Compte tenu des conditions de départ, l’esclavage d’africain et le système de travail le plus adéquat et offrant le plus d’avantages sur le plan économique. Cet argument renforcé par le triomphe dans la Caroline du Sud voisine dans une économie rizicole esclavagiste finira par l’emporter sur celui des fondateurs de la Géorgie qui étaient convaincus que les migrants pourraient travailler sans esclaves noirs.

En 1750, l’esclavage est introduit en Géorgie qui se convertit à l’économie de plantation.

Sur la base de tels exemples, il apparait que le contraste entre le nord et le sud des treize colonies d’Amérique du Nord au niveau de la composition de la population et des structures économiques tient moins à des différences culturales que les immigrants qui s’implantent dans ces parties des futurs États-Unis qu’à l’implantation de milieux différents de bagages communs à tous les colons britanniques du Nouveau Monde.

Les contrastes ne viennent pas tellement de différences sur le plan culturel, mais bien plus de l’adaptation nécessaire à des milieux différents. Le choix du sud d’instituer le travail servile dépend moins de la conception du monde des premiers colons que de l’influence du climat et de la nature des sols sur les systèmes et les techniques de production.

Il y a un même colonisateur britannique qui arrive amenant un bagage, mais le colonisateur britannique va fonder dans les Antilles des colonies qui ne ressemblent en rien aux treize colonies d’Amérique du Nord de peuplement européen.

Il est possible de trouver la même opposition éclairante chez le colonisateur français qui va établir une colonie à Saint-Domingue devenue Haïti dominée par le système de la grande plantation esclavagiste et qui fonde un établissement au Canada qui est le Québec actuel qui est une colonie de peuplement.

Autrement dit, ce qui compte n’est pas l’identité du colonisateur, c’est le poids des conditions initiales qui nous fait comprendre pourquoi le même colonisateur va opter en fin de compte pour des types d’implantations très différentes d’une zone à l’autre.

Cela est valable aussi pour l’Asie et pour l’Afrique, le colonisateur importe un même bagage, mais le type d’implantation marque un écart imposé par la prise en compte des caractéristiques physiques et démographiques de terres investies.

En fin de compte, pour nous, c’est le type d’implantation colonial qui fait la différence. Le schéma de Engerman et Sokolov est un outil puissant, mais qu’il faut essayer d’adapter pour voir s’il est opérationnel ailleurs qu’en Amérique.

Dans ce souci d’adaptation ou d’extension du schéma d’adaptation à d’autres régions pour les conditions initiales, nous avons jusqu’à maintenant insisté sur deux catégories qui sont liées au milieu naturel et la nature des sols, pour l’Asie et l’Afrique il faut ajouter l’environnement épidémiologique, mais il faut ajouter pour la seconde catégorie la densité de peuplement.

Parmi les conditions de départ, il y a les structures précoloniales, il y a ce qui est en place. Les structures précoloniales s’effondrent et disparaissent dans cette partie de l’ex-monde colonisé, si bien que ces deux auteurs qui travaillent à l’intérieur du laboratoire américain, lorsqu’ils considèrent le milieu naturel et le poids des hommes.

Pour exporter le schéma américain en Asie et en Afrique, les structures précoloniales vont prendre un poids beaucoup plus grand.

Pour nous, les conditions de départ sont :

  • dotations factorielles
  • milieu naturel
  • poids des hommes
  • niveau de développement économie et technique atteint par les sociétés autochtones au moment de la rencontre

Ces groupes de critères doivent être utilisés selon des combinaisons et des pondérations variables pour établir la fiche signalétique de chaque type de colonie. Une fois obtenue, on peut lier aux conditions de départ le sort de la colonie ou sa destinée et son évolution dans la longue durée.

L’autre démarche privilégie l’identité du colonisateur, les Britanniques ne colonisent pas de la même manière que les Portugais, par exemple les institutions britanniques passent pour être plus flexible qu’au Portugal ou en Espagne. L’identité du colonisateur et son niveau, plus son niveau de développement économique et technique est élevé plus le colonisateur aurait une force de transformation et de pénétration.

Il y a également le système politique et légal, mais aussi les valeurs culturelles. Que ce soit des auteurs du passé ou du présent, il y a des partisans qui privilégient l’identité du colonisateur comme Adam Smith, Thomas Malthus et des auteurs plus contemporains.

Lorsque Smith se demande pourquoi il n’y a point de colonies dont le progrès ait été plus rapide que celui des colonies anglaises d’Amérique du Nord, Smith voie déjà qu’il y a des colonies dès le milieu du XVIIIème siècle qui se différencient d’autres. Il compare avec des implantations superficielles d’Européens, de Britanniques et de néerlandais, en Asie, en Inde et à Java trouvant que les colonies du nord s’en sortent beaucoup mieux. Pour Smith, c’est parce que les institutions transplantées par la métropole et la politique économique menée par la mère patrie sont plus favorables à la croissance dans ces colonies que dans celle de la France, du Portugal ou de l’Espagne. Smith écrit à un moment où le modèle colonial idéal de départ a été abandonné.

Malthus voit déjà entre le début du XVIIIème siècle et du XIXème siècle des écarts entre le sud et le nord qui sont liés à l’identité et à l’héritage du colonisateur. Selon lui, l’Espagne et le Portugal introduisent dans leurs colonies tous les vices de leur mère partie qui entravent la richesse alors que les vertueuses institutions politiques et juridiques anglaises assurent la prospérité dans les colonies anglaises.

Pour des auteurs contemporains, cette différence est due en grande partie parce que les ex-colonies britanniques disposent d’un avantage comparatif qui est d’hériter de la Grande-Bretagne d’institutions plus favorables à la croissance.

Pour ceux qui s’en tiennent au système juridique, il y a une différence entre le Common Law d’origine anglo-saxonne et le système de droit civil d’origine française censé influer sur le développement économique : le colonisateur mettrait en place un système légal qui tantôt favorise et qui tantôt est hostile à la croissance économique.

Le système de droit commun plus ouvert et plus souple se caractérise par le droit de propriété et favoriserait la mise en place d’un État restreint et efficace. Le second système est présenté comme étriqué et hiérarchisé lié à un État interventionniste, avec moins de performances économiques et avec plus de corruption.

Ces systèmes sont transplantés dans les colonies. Le premier système s’impose notamment dans les colonies anglaises de peuplement européen, États-Unis, Canada, Nouvelle-Zélande et Australie alors que le second est instauré par les Espagnols, les Portugais les Néerlandais et les Français eux-mêmes dans leurs possessions d’Amérique latine, mais aussi d’Asie et d’Afrique.

L’intérêt du schéma de Engerman et Sokolov est de rester en retrait, l’approche à privilégier et celle des conditions de départ.

L’hypothèse de « revers de fortune »

« Les derniers seront les premiers, et les premiers seront les derniers. »

— Mathieu XX.XVI

Dans un premier temps, ce sont certaines colonies qui apparaissent comme riche, ce sont les colonies dites d’exploitation ou de plantation. Les colonies qui attirent le plus de migrants sont les colonies d’exploitation.

Au fond, les colonies d’Amérique du Nord sont constituées tardivement parce qu’elles n’intéressent personne, ce sont des territoires peu prometteurs. Voltaire ne pense pas différemment que ses contemporains qualifiant la colonie d’Amérique du Nord comme vouée à l’échec et dispendieuse, où il faut aller et mettre en valeur sont les colonies de plantation qui sont les plus riches ; cela dure environ 250 ans.

Après deux siècles et demi, il y a un renversement, c’est l’hypothèse de revers de fortune que l’on peut illustrer en chiffre. Ce renversement ne peut se comprendre que si on adopte le schéma qui privilégie les conditions de départ.

Il faut d’abord rappeler le schéma explicatif qui était apparu : jusqu’à une date ressente, lorsqu’on considérait la colonisation et puis la performance économique des colonies dans le long terme, on privilégiait un schéma où dominait l’identité du colonisateur, à savoir le niveau de développement économique et technique, ainsi que les valeurs culturelles tout comme le système légal.

Ce que nous avons retenu comme schéma se démarque de cette longue tradition historiographique qui privilégie l’identité du colonisateur afin de retenir les caractéristiques de départ des régions colonisées : ce sont les conditions initiales qui influent de manière indirecte sur la qualité des institutions.

Ces conditions initiales, qui, par l’influence indirecte exercée sur la qualité des institutions expliquent beaucoup mieux que l’approche privilégiant l’identité du colonisateur et justement le revers de fortune qui est de manière plus explicite l’évolution des niveaux de développement des grandes régions qui composent les Amériques.

Cette évolution connaît à un certain moment un reversement : le revers ; les rôles s’inversent. Pour comprendre pourquoi à un moment donné intervient une inversion, il faut s’en remettre au schéma qui privilégie les conditions de départ.

Les premiers, c’est-à-dire les mieux lotis, les parties de l’Amérique qui apparaissent aux yeux des contemporains, mais aussi aux yeux des historiens comme étant les plus riches et qui attirent le plus d’immigrants : ce sont les colonies de plantations qui passent pour être plus riches et plus profitables que les colonies de peuplement.

Dans un premier temps, c‘est-à-dire durant les deux premiers siècles et demi, fin XVIIIème siècle début XIXème siècle, les colonies de peuplement sont jugées improductives et dispendieuses. Pour s’y implanter, mettre en valeur et obtenir des résultats probants, cela coûte cher, en revanche, les colonies de plantation rapportent tout de suite et beaucoup.

Carte de la Nouvelle-France, par Samuel de Champlain, 1612

Voltaire va opposer la Nouvelle-France soit le Canada en zone tempérée à une autre possession française qui est la Louisiane en zone tropicale : « le Canada français est un pays couvert de neige et de glace huit mois de l’année habités par des barbares, des ours et des castors ». Vouloir entreprendre une colonisation de peuplement dans une région aussi hostile est une absurdité. Cette nouvelle France à « toujours été très pauvre tandis qu’il y a 15000 carrosses dans la ville de Mexico et d’avantage dans le ville de Lima ». Il sous-entend que ce sont des villes riches où il y a une accumulation du capital : « je voudrais que le Canada fut au fond de la mer glaciale et que nous fussions occupé à la Louisiane à planter du cacao, de l’indigo, du tabac et du murier ».

Pour Voltaire comme pour les esprits éclairés du XVIIIème siècle, les plus riches colonies et les meilleures sont les colonies de plantations et les îles sucrières des Caraïbes.

On dispose de deux indicateurs soit :

  • la comptabilité rétrospective qui est une tentative d’historiens quantitativistes de mesurer le revenu par habitant qui est un indicateur de richesse et de pauvreté.
  • le nombre d’immigrants : où vont-ils ? Par quelle contrée sont-ils attirés ? C’est l’attirance pour des terres d’opportunité, des occasions de vivre mieux.

En s’appuyant sur ces deux indicateurs, durant les deux cent cinquante premières années suivant l’arrivée des européens sont : les caraïbes, l’Amérique centrale et l’Amérique du Sud qui apparaissent comme les régions les plus prometteuses, qui ont le revenu par habitant le plus élevé et ce sont les zones qui attirent le plus d’immigrants.

En revanche, il y a des zones moins prisées comme les actuels États-Unis et le Canada : la quelque grande majorité des 6 millions d’immigrants sont pour 1/3 des captifs africains et 2/3 des immigrés européens, arrivés entre 1500 et 1760 se concentrent dans l’économie d’exportation de denrées tropicales rentables mêmes si les taux de mortalité par maladie y sont plus élevés qu’en Amérique du Nord.

Les colonies riches vont se faire distancer par celles qui au départ apparaissaient moins prometteuses. La situation s’inverse à la fin du XVIIIème et au début du XIXème siècle, à partir de ce moment-là et jusqu’à nos jours, l’Amérique du Nord attire la majorité des immigrants européens et enregistre de meilleures performances économiques que le reste du continent américain.

Degré d’inégalité, qualité des institutions et trajectoires de développement

L’origine de ce revers de fortune est à chercher dans le degré d’inégalité des sociétés coloniales naissantes en matière de distribution des richesses, de capital humain en matière de formation et d’éducation et inégalité en matière de pouvoir politique.

Les différences initiales dans le degré d’inégalité ont des effets profonds et persistants sur les trajectoires de développement en ce sens qu’elles influent sur la qualité des institutions.

Nous savons maintenant que les régions du Nouveau Monde par leur dotation factorielle peuvent générer un degré d’inégalités extrême sont celles qui abritent deux catégories de colonies soit de zones dont l’environnement favorise la culture de denrées tropicales à haute rentabilité commerciale produite dans le cadre du système de la plantation esclavagiste et, d’autre part, les colonies qui contiennent des communautés amérindiennes relativement étoffées.

Apparaissent deux situations qui contribuent à la formation de sociétés extrêmement inégales ne faiblissant pas avec le temps au sein desquels une petite élite d’ascendance européenne parvient à s’adjuger une fraction disproportionnée des richesses, mais pas seulement.

La petite élite d’ascendance européenne parvient également à asseoir sur la grande majorité de la population sa domination politique. L’inégalité extrême de ces sociétés découle de deux possibilités absentes dans la catégorie des colonies d’Amérique du Nord. Dans les colonies à sucre, on utilise une abondante main d’œuvre servile d’origine africaine alors que dans la deuxième catégorie, dans les colonies espagnoles continentales, on met en coupe réglée des populations autochtones numériquement fournies.

Durant la phase coloniale, des entités voient leur composition modifiée et sont différentes d’une catégorie de colonies à une autre : les régions du Nouveau Monde à haut degré d’inégalité contiennent des populations hétérogènes dans le sens où les élites sont distinctes du gros de la population alors que les régions où se constituent des sociétés relativement égalitaires ont de population plus homogènes.

Si d’un côté on a les institutions et de l’autre les dotations factorielles et le degré d’inégalité, il peut y avoir des interactions, cela ne va pas nécessairement dans un sens.

Degré d’inégalité, qualité des institutions et trajectoires de développement.png

Il s’agit des colonies britanniques d’Amérique qu’il est possible de classer :

  • la Nouvelle-Angleterre
  • Middle Colonies
  • South
  • West Indies

Les Middle Colonies sont plus riches parce que les terres sont plus fertiles et les productions plus importantes alors que la Nouvelle-Angleterre est handicapée par des terres froides et il faudra beaucoup de temps pour développer des cultures tempérées, ce sont des variétés et une sélection qui avec le temps doivent tenir compte d’un environnement particulier.

Dans ces colonies il y a la présence d’esclaves noirs ou de serviteurs contractuels qui sont non-libres.

Ce tableau montre les inégalités de distribution des richesses, entre ces trois premières régions il n’y a pas tellement d’écart. En revanche, si on compare avec les Antilles britanniques, les écarts deviennent extrêmes.

À l’intérieur des treize colonies d’Amérique du Nord, entre le Nord et le Sud de la bande littorale atlantique qui constitue le noyau des futurs États-Unis, il n’y a pas d’écarts significatifs, c’est pour cela que le sud rejoint le nord au bout d’un certain moment.

Si on considère les Antilles britanniques, les contrastes sont très forts : la différence reflète la forte proportion des esclaves dans la population totale, la haute rentabilité du système de production esclavagiste et le haut degré d’inégalité dans les colonies à sucre.

Il est possible de faire le même exercice pour le Brésil du début du XVIIIème siècle et de rejoindre cette démarche : ces études montrent que le Brésil est de par son revenu par habitant plus riche que l’Europe. À l’époque, le Brésil est la colonie du Portugal et est beaucoup plus riche, beaucoup plus grande, beaucoup plus peuplée que le Portugal.

Allégorie montrant l'arrivée du prince Jean et de sa famille au Brésil. Œuvre anonyme, XIXe siècle.

Si on regarde la répartition des richesses au Brésil, elle est extrêmement inégalitaire, c’est-à-dire concentrée entre les mains d’une toute petite minorité d’Européens que sont soit des Européens, des Européens nés sur place, des créoles ou encore des Européens assimilés.

À la fin du XVIIIème siècle et début du XIXème siècle, le Portugal est menacé par les troupes militaires françaises qui font leur entrée sur le territoire portugais et à Lisbonne autour des années 1806. Toute la Cour va s’embarquer protégée par la flotte britannique vers Rio de Janeiro. Joao VI va s’installer au Brésil : aucune Cour métropolitaine européenne ne s’est déplacée pour aller s’installer dans la colonie.

Jusqu’à maintenant, nous avons vu que la situation de départ et le degré d’inégalités influent sur le choix des institutions. Nous allons voir maintenant que les institutions peuvent autant peser sur les conditions de départ que sur la distribution du pouvoir économique et politique.

S’il y a ce caractère persistant, c’est parce que les influences peuvent être réciproques. Ainsi, certaines institutions tendent à maintenir la dotation initiale des facteurs ou le même degré au niveau d’inégalités, ces institutions peuvent être :

  • politique, auquel cas il s’agit du droit de suffrage c’est-à-dire la proportion de la population qui peut voter.
  • scolaire avec pour indicateur le degré et le niveau d’alphabétisation.
  • fiscales avec des impositions directes ou indirectes, lourdes ou légères.

En même temps sont menées des politiques gouvernementales d’immigration ou de distributions foncières qui peuvent tendre tout au long des voies de développement empruntées à maintenir la dotation initiale des facteurs ou le même niveau d’inégalité.

Dans les colonies espagnoles, la politique foncière favorise la constitution de grands domaines. Il faut noter l’importance numérique de la main d’œuvre indigène qui est mise au service de la couronne et des élites incitants la métropole, en l’occurrence l’Espagne, à adopter une politique d’immigration restrictive afin de préserver dans ces possessions américaines la rente de situation des premiers arrivés.

La politique foncière et d’immigration contribue à maintenir les inégalités et à accentuer les conditions de départ.

En revanche, dans les colonies d’Amérique du Nord, la politique de distribution de petites parcelles et les politiques d’immigrations ouvertes permettent, aux institutions induites par les caractéristiques de départ, de contribuer soit à la reproduire soit à les accentuer.

  • Pourquoi avec le temps le haut degré d’inégalité ne faiblit pas dans les colonies d’exploitation esclavagiste et dans les colonies espagnoles continentales ?

C’est parce que dans ces deux catégories les élites ont la capacité d’établir un cadre institutionnel et légal qui leur assure une part disproportionnée du pouvoir et des richesses. Les élites parviennent à maintenir leur statut privilégié de génération en génération.

Ce qui est bon pour les élites ne l’est pas pour la croissance à long terme. Les colonies d’Amérique du Nord montrent que certains facteurs objectifs comme le rapport homme - terre restreignent la possibilité des élites de modeler les institutions à leur avantage. Le rapport de force n’est pas en faveur des élites.

Ce facteur objectif restreint la possibilité pour les élites de modeler les institutions à leur seul avantage. Même si les élites les modèlent à leur avantage, il y a des limites imposées par les facteurs objectifs.

  • La question qui se pose lorsqu’on quitte les Amériques et que l’on veut garder ce schéma est de savoir s’il est applicable ailleurs dans d’autres parties de la planète qui furent colonisées. La question est de savoir si ce modèle est exportable en Asie et en Afrique.

À partir de ce moment-là, il faut mettre en place une perspective comparative. Il apparait que dans les Caraïbes et le Pacifique, dans ces deux grandes régions, le colonisateur européen bénéficie d’une table rase : le colonisateur européen à des coûts de franche, ce qui été en place avant s’écroule et parfois disparaît complètement lui donnant toute l’attitude afin de construire à neuf et édifier des colonies sans tenir compte des structures précoloniales qui se sont sous, le choc de la colonisation, affaissé.

Cela n’est pas le cas en Asie et en Afrique où les structures précoloniales sont plus résilientes, elles résistent beaucoup mieux au choc de la colonisation. Le colonisateur européen doit le plus souvent composer.

En Amérique et dans le Pacifique, les structures sont remplacées par d’autres et de nouvelles, en revanche, en Asie et en Afrique, le colonisateur peut au mieux superposer quelque chose sur des structures qui étaient là et ne disparaissent pas et avec lesquelles il doit faire.

Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 217.

Afin de marquer ces différences, on peut faire la variation de la composition coloniale des populations assujetties.

Au début du XIXème siècle, 60 % du Nouveau Monde en Amérique est d’origine extracontinentale. Les choses sont plus marquées dans le Pacifique avec une proportion de 95 % pour l’Australie et la Nouvelle-Zélande.

Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 222.

En revanche, d’un bout à l’autre de la période coloniale, en Asie et en Afrique la population européenne est inférieure à 1 %.

Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 223.
Sources : B. Etemad, L’héritage ambigu de la colonisation. Économies, populations, sociétés, Armand Colin, Paris, 2012, p. 224.

Voilà ce qui apparait lorsqu’on essaie d’exporter le schéma Amérique avec l’apparence d’une condition initiale que Engerman et Sokolov avaient négligé. Dans les conditions initiales, ce sont les structures socio-économiques à l’arrivée des Européens qui comptent le plus lorsqu’on souhaite étudier l’Asie et l’Afrique.

Les experts de la Banque Mondiale sont au courant de ce qui se fait en matière d’histoire économique coloniale. L’histoire de la colonisation européenne apparait dans l’édition de 2002 du rapport de la Banque Mondiale parce que les économistes du développement ne s’intéressent pas aux historiens qui remontent dans le temps et font ce que nous avons essayé de retenir.

Pour les experts de la Banque Mondiale afin d’expliquer pourquoi une répartition du revenu très inégale va de pair avec des institutions de piètre qualité, car l’histoire contrastée du développement du Nord et du Sud de l’Amérique révélée qu’une distribution des richesses très inégale au départ, des clivages sociaux et une population peu homogène peuvent être des freins à la dynamique des réformes institutionnelles.

Dans le rapport de 2006 est mis en avant l’influence de Engerman et Sokolov de manière manifeste, les experts de la Banque Mondiale affirment leur conviction, c’est-à-dire que les inégalités et les institutions comptent pour le développement économique, ils reprennent le schéma selon lequel l’histoire coloniale américaine confirme certaines choses : « confirme le bien fondé d’hypothèses concernant le lien être la prospérité et l’égalité dans le domaine politique et économique […] une institution à penser qu’une raison des inégalité entre les pays riches et pauvres s’explique en partie par une différence des institutions ».

  • Il est difficile de réduire les écarts, ce sont des actions entourées d’incertitudes et cela prend beaucoup de temps. Pourquoi y a-t-il des difficultés ? Pourquoi y a-t-il des incertitudes ? Pourquoi cela peut durer longtemps ?

Changer les institutions est compliqué parce qu’il y a des gagnants et des perdants. Le problème ici est que les gains répartis sur un grand nombre de personnes sont différés alors que les pertes subies par une minorité suffisamment puissante pour bloquer le processus sont immédiates.

Il existe un lien entre le développement économique et les indicateurs de bon fonctionnement des institutions. Il y a une corrélation positive entre les deux, mais on n’arrive pas à établir précisément quels sont les liens entre telles ou telles institutions. La difficulté et de déterminer la nature des liens qui relies institutions et développement du caractère multiforme de la notion d’institution.

Les institutions sont des contraintes qui structurent les interactions politiques, économiques et sociales, mais ces contraintes peuvent être de nature très différentes avec des contraintes étatiques ou non étatiques, des contraintes qui relèvent du marché ou hors du marché, formelles comme le droit de propriété ou informelles comme les coutumes, peuvent opérer au niveau macro ou microéconomique.

Il faut retenir que les institutions comptent, mais que les études continuent parce qu’il y a une incertitude qui demeure : nous ne savons pas aujourd’hui quel est ou quels sont les institutions qui sont vertueuses pour le développement économique à long terme.

Il est possible de plaider en faveur de telle ou telle formule, de telles ou telles institutions, mais si on veut mettre en place des institutions efficaces, il faut tenir compte des réalités politiques et sociales de chaque pays et de la manière dont ces réalités évoluent.

Plus concrètement, cela implique que pour produire les résultats escomptés, une innovation institutionnelle doit acquérir une légitimité dans la société importatrice. Pour cela, les innovations institutionnelles doivent avoir une affinité avec la culture existante, elle doit avoir un lien avec les institutions existantes, autrement dit, l’innovation institutionnelle, ici, débouche sur une hybridation.

La société qui adopte une innovation institutionnelle le fait en la combinant avec quelque chose qui est déjà là et cette observation est valable surtout pour l’Asie et l’Afrique coloniale qui conservent sous la domination européenne l’essentiel de leur fondement démographique, mais aussi l’essentiel de leur fondement socio-économique.

En revanche, ce type d’observation est beaucoup moins valable pour les régions du Pacifique et d’Amérique où le colonisateur bénéficie d’une table rase.

En Amérique et dans le Pacifique il y a un processus où les institutions sont importées, mais en Asie et en Afrique il y a des institutions coloniales amenées par le colonisateur dans ses bagages, mais afin d’être opérationnelles, ici, se marient avec l’institution existante sinon elles sont rejetées. Les institutions extérieures s’il elles ne répondent pas à ces conditions sont refusées parce qu’il y a des structures qui subsistent, sont consistantes et étoffées tandis que les populations qui restent en place et parviennent à s’octroyer une part de main d’œuvre, se trouvent dans une situation de prendre, d’adapter ou de rejeter.

Anexos

Referencias